La travesía por el desierto es muy interesante, evocadora con paisajes muy cambiantes y sorprendentes. El equipo verdaderamente inmejorable: muy atentos y facilitadores.
¿ES UN VIAJE
PARA MÍ?
Necesitas desconectar de verdad
No buscas otro destino bonito — buscas silencio, espacio y cero pantallas. El desierto es el único lugar donde tu teléfono no sirve para nada y eso es exactamente lo que necesitas.
Hace tiempo que no desconectas... no dejes pasar la oportunidad
Prefieres autenticidad a comodidad
No te importa dormir en el suelo si es bajo la Vía Láctea. Te interesa más compartir té con una familia nómada que un hotel con piscina. Viajas para sentir y disfrutar, no para posar.
Porque lo imporante es la experiencia
Te sientes atraído por lo desconocido
No quieres ir donde va todo el mundo. Te mueve la curiosidad por los destinos que no salen en Instagram, los paisajes que parecen de otro planetay las culturas que sobreviven lejos de todo.
Has sentido la llamada del desierto, escúchala
El paso
de Agabat
Un desfiladero encajado entre montañas y dunas donde el silencio pesa más que el paisaje. Hay lugares que no se describen. Se cruzan.
Sinuosas formas de yeso
El viento lleva millones de años esculpiendo estas formaciones y todavía no ha terminado. Cada visita el escenario es distinto al anterior.
El oasis
de Farafra
Aquí el desierto se detiene. Palmeras, calma y gente que te recibe como si te esperara. Los atardeceres en Farafra duran más de lo normal. O eso parece.
Dakhla
Huertos exuberantes alimentados por sistemas de riego milenarios, pueblos de adobe con callejones serpenteantes, y yacimientos arqueológicos.
Kharga
Un oasis que conserva las huellas de todos los imperios que pisaron sus tierras. Templos, fortalezas, runas… un punto estratégico en la ruta de las caravanas.
Siwa
Situado en una profunda depresión el oasis de los oráculos y es el más legendario de todos. Un lugar que ha conservado una identidad cultural, ciudadelas y templos.
Uno de los oasis más accesibles y singulares de Egipto. Alimentado por las aguas del Nilo a través del canal Bahr Yussef, combina naturaleza, historia y tradiciones rurales.
Las Pirámides del Valle de Gizeh
Destaca por sus impresionantes paisajes desérticos, formaciones rocosas y extensas llanuras de arena.
El gran Museo Egipcio
De parada imprescindible, el museo conserva tesoros faraónicos y ofrece un fascinante recorrido por la historia.
Una ciudad con mucho encanto
La capital de Egipto que destaca por su historia milenaria, monumentos faraónicos y una vibrante vida urbana.
¿Necesitas más información?
Te contamos todo sobre viajar al desierto
Disfruta de una conexión real con el destino, su cultura y su gente, sin prisas ni aglomeraciones junto a gente como tu
Experiencia auténtica
Accede a lugares que los circuitos tradicionales no alcanzan. Vive momentos genuinos.
Mayor flexibilidad
Nos adaptamos al ritmo del viaje y necesidades de cada uno de nuestros viajeros.
Atención personalizada
Resolvemos tus dudas y cuidamos los detalles que marcan la diferencia.
Aventura compartida
El equilibrio entre estar acompañado y sentirte independiente.
LOS VIAJEROS OPINAN
"Disfrutamos mucho de los recorridos por el precioso desierto blanco, gracias a Juanjo y su equipo como también al grupo que estuvo siempre muy unido y nos convertimos en buenos amigos."
M
Miguel M.
Egipto · 2023
"Me ha encantado toda la parte del deiserto, perfecta de principio a final. No hay nada comparable a los días y noches vividos entre dunas y bajo el sol del desierto."
J
José V.
Egipto - 2023
" viaje apasionalnte por la belleza de sus paisajes. El número de ías está bien elegido, los días de acampada fueron muy especiales e incluso el lodge útil para descansar."
J
José M.
Egipto · 2024
PREGUNTAS FRECUENTES
Depende de la ruta, pero en general no necesitas ser deportista. La mayoría de nuestros viajes por el desierto están diseñados para personas con una forma física normal. Caminas sobre arena, que cansa más que el asfalto, y el calor añade un punto de esfuerzo extra. Pero el ritmo es pausado, con paradas frecuentes, y los desniveles suelen ser suaves. Lo que más pide el desierto no son piernas fuertes sino capacidad de adaptación: al calor, al ritmo lento, a la sencillez.
Más variada de lo que imaginas. De día puede superar los 40 °C en verano, pero las noches son sorprendentemente frías (hasta 5–10 °C en invierno en el Sahara, incluso bajo cero en desiertos de altitud). La primavera y el otoño ofrecen el mejor equilibrio: entre 25 °C y 35 °C de día, 12–18 °C de noche. La amplitud térmica es el dato que más sorprende a los viajeros. Lleva capas: camiseta de día, forro polar de noche.
De octubre a abril. Las temperaturas diurnas se mueven entre 20 y 28 °C, perfectas para caminar y explorar. Las noches son frías (pueden bajar a 5 °C en diciembre-febrero), pero un buen saco de dormir y un forro polar resuelven eso.
No lo recomendamos. De mayo a septiembre el termómetro supera los 40 °C con facilidad y puede rozar los 50 °C. El calor no solo es incómodo, es un riesgo real. Incluso los guías beduinos locales reducen su actividad en esos meses.
Casi nunca. Pero cuando llueve (una o dos veces al año, sin aviso), puede ser torrencial y breve. Las wadis se inundan en minutos. Es rarísimo que coincidas con una lluvia, pero si pasa, el espectáculo del desierto mojado es algo que muy pocos viajeros han visto.