El camino austral
Sudáfrica te muestra todos aquellos paisajes que una vez imaginaste

Al final del continente africano, existe un país que no encaja con la visión que tiene la mayoría de África. Ni llanuras infinitas de sabana, ni aldeas hechas con barro, ni caminos de colorida arena rojiza. Sudáfrica es aquel lugar donde puedes convivir cañones de hasta 800 metros con viñedos productores de grandes cantidades de vino. Un lugar donde un pingüino se pasea por una playa de arena blanca a tan solo 20 minutos de las ciudades más vibrantes del continente.

Escrito por Albert Cámara

También te puede interesar...

Autora foto: Anna García

Razones para viajar a Sudáfrica

Como viajero empedernido que eres, debes saber que las prioridades en cuanto a viajes se refieren, cambian constantemente. Así está pasando con Sudáfrica, un destino que lleva años creciendo entre los viajeros europeos. Es más que probable que no exista otro país en el continente capaz de albergar tanta diversidad y juntar experiencias y culturas en un solo viaje.

 

Este no es un destino de un solo viaje, es un país con el que enamorarse y cuya historia que se destila en cada rincón escondido, te permite entender un mundo mucho más complejo de lo que una vez nos contaron.

Ciudad del Cabo: Emprendemos nuestro viaje

Arrancamos en la costa atlántica del Cabo Occidental. Un lugar repleto de acantilados de roca oscura, playas de arena gruesa y un viento que se encarga de recordarte que estás en uno de los extremos del continente. 

 

Aquí marcamos el todo de todo lo que está por venir. Una Sudáfrica que no se parece a la idea que tiene la mayoría sobre el continente. Dominada por el océano, la luz cambia de hora y nos da la sensación de que el mundo es difícil de sacudir.

 

Nos dejamos seducir por la ciudad y su bullicio, y no nos despedimos de ella sin admirarla desde su parte más alta “Table Mountain”. Una jornada en la que ascendemos por un sendero para disfrutar de las vistas del atlántico. 

Autora foto: Anna García

Kogelberg: el corazón de fynbos

La Reserva Natural de Kogelberg protege el ecosistema más denso en especies vegetales del planeta. Aunque muchos lo ignoran, este parque es mucho más denso que la Amazonia o cualquier selva tropical.

 

Arbustos bajos, proteas de flores enormes, ericas de todas las formas imaginables y cientos de especies que no existen en ningún otro lugar de la Tierra. Más de 1.600 especies de plantas en apenas 3.000 hectáreas.

Franschhoek: vino con sabor a hemisferio sur

Apodado como “el rincón francés” este valle rodeado de montañas es el lugar donde los hugonotes plantaron las primeras cepas de uva en la zona por allá en el siglo XVII. Hogar de viñedos plantados bajo el sol del hemisferio sur, la brisa atlántica y los suelos de granito. Aquí tendremos la oportunidad de conocer más sobre su tradición vinícola y degustar su producto en una cata.  

 

El pueblo en sí es pequeño, tranquilo y paseable. Galerías de arte, tiendas de artesanía local y esa sensación de que aquí el tiempo funciona distinto. Después de varios días de naturaleza y fauna, Franschhoek es el contrapunto perfecto.

Hermanus y Klipgat: Avistamiento de ballenas y tiburones

Hermanus, es un encantador pueblo costero conocido en todo el mundo por ser un lugar ideal para la observación de ballenas desde la costa. Durante la temporada de cetáceos, sus calles cobran vida ya que su entorno natural invita a caminar y disfrutar de este espectáculo desde una posición privilegiada.

 

Las hermosas cuevas de Klipgat ofrecen unas vistas al océano totalmente distintas. Caminaremos entre sus pasarelas para descubrir cómo el viento y el paso del tiempo han ido erosionando la tierra, para crear estos marcos ideales para los amantes de la fotografía. Desde ahí, nos subiremos a un barco para navegar el océano en busca de cetáceos y tiburones. Los más atrevidos podrán meterse en la jaula y descubrir la vida marina desde dentro, un buen chute de adrenalina.

Autor foto: Aleix Parra

Tsitsikamma: donde el bosque choca con el océano

Entramos ya en la Garden Route, el tramo más salvaje de toda la costa sudafricana. El parque nacional de Tsitsikamma protege una franja de acantilados, bosques centenarios y la desembocadura del río Storms. Este es un lugar para apreciar la belleza de la naturaleza, la calma, y recorrer sus parajes camino al océano Índico.

 

Sus serpenteantes senderos, helechos arborescentes y una costa de playas rocosas, donde el agua es tan transparente que parece mentira, nos permitirán respirar hondo y apreciar el camino.

Port Elizabeth: Nos despedimos de la Garden Route

Un lugar ideal para hacer una pausa en el camino, las playas de Summerstrand y el barrio histórico central nos dan una idea de una Sudáfrica urbana que funciona a un ritmo muy distinto. Es el punto final a nuestro paso por Garden Route y donde nos despedimos adentrándonos ya en la Sudáfrica más salvaje.

Autora foto: Anna Parra

Addo Elephant National Park

Por allá en los años 30’ solo quedaban 11 elefantes en la zona del cAbo Oriental. Tras casi 100 años de esfuerzos de conservación, el Parque Nacional de elefantes de Addo alberga más de 600 ejemplares en lo que se ha constituido como la tercera reserva más grande de Sudáfrica.

 

Lo que hace especial a este parque no es solo su tamaño, sino la cercanía que sus visitantes pueden tener con estos animales. Aquí vivirás una experiencia única donde a pocos metros del vehículo, familias enteras, machos solitarios o pequeñas crías campan a sus anchas por el recinto.

 

Pero no todo son animales de gran tamaño, aunque el parque es el único que protege a los “Big Seven”, los cinco grandes clásicos (león, leopardo, elefante, búfalo y rinoceronte) más la ballena franca austral y el gran tiburón blanco (debido a su proximidad con el mar). Aquí también vive una pequeña especie muy peculiar, el escarabajo pelotero, pero pese a su tamaño es fundamental para el ecosistema. Actúa como un auténtico reciclador natural enterrando el estiércol que da nutrientes al subsuelo.

FAQ

Pasaporte con 30 días de validez tras la fecha de salida y 2 páginas en blanco. Los ciudadanos españoles no necesitan visado para estancias de hasta 90 días.

Rand sudafricano (ZAR). Las tarjetas se aceptan en la mayoría de sitios. Conviene llevar algo de efectivo para mercados y propinas.

No hay vacunas obligatorias desde España. La ruta del Camino Austral transcurre por zona libre de malaria. Agua potable en ciudades.

: Estaciones invertidas respecto a Europa. De mayo a septiembre (invierno austral) los días son secos y frescos. De noviembre a marzo (verano) más cálidos pero también más turistas. Septiembre-noviembre es un buen equilibrio.

+1 hora en invierno, misma hora en verano respecto a España.

 Tipo M (tres clavijas redondas grandes). Necesitarás adaptador.

Artículo redactado por el equipo de Tuareg a partir de la experiencia acumulada en nuestras rutas por Tanzania. Para más información sobre nuestros safaris: tuaregviatges.es