Cuando pensamos en los grandes destinos vinícolas, pensamos en la Toscana, Burdeos o La Rioja. Sin embargo, en el extremo oriental de Europa, un país ostenta el récord de poseer las bodegas subterráneas más grandes del mundo.
Moldavia, un destino donde el vino no es solo una industria, sino el hilo conductor de su historia, su cultura y su hospitalidad.

Moldavia es un país por descubrir en muchos sentidos, y hay un elemento que define su identidad y su historia, su tradición en bodegas. Este país del este de Europa cuenta con paisajes y fortalezas medievales, y también alberga una cultura vinícola que ha roto varios récords.
En el itinerario de nuestra ruta por Moldavia, descubiremos desde bodegas subterráneas de proporciones titánicas hasta destilerías históricas detenidas en el tiempo.
Mileștii Mici: El gigante subterráneo del Libro Guinness
La gran joya de la tradición vitivinícola de Moldavia se encuentra bajo tierra. Durante nuestro itinerario visitaremos la célebre bodega de Mileștii Mici, un lugar que desafía la imaginación y que ostenta el récord Guinness por la colección de vino más grande del mundo, con más de dos millones de botellas en su «Colección de Oro».
Esta bodega es, en realidad, una ciudad subterránea excavada en piedra caliza a cerca de 85 metros de profundidad. Son más de 200 kilómetros de galerías y túneles (de los cuales se utilizan activamente unos 55 km). Lo más curioso es que las calles bajo tierra funcionan como vías reales y tienen nombres de variedades de uva, como la Calle Cabernet o la Calle Sauvignon.

La visita incluye un recorrido por este laberinto subterráneo para comprender cómo las condiciones naturales de temperatura y humedad de esta ciudad subterranea permiten una crianza perfecta.
La experiencia culmina con una degustación de vinos en un entorno único.
Los míticos brandis de Kvint en Transnistria
La riqueza de la región no se limita al vino. Al cruzar el río Dniéster y adentrarnos en el territorio independiente de Transnistria, el viaje nos depara una parada obligatoria en su capital, Tiráspol: la histórica destilería Kvint.

Fundada en 1897, Kvint es una auténtica institución y un orgullo para los locales. Es mundialmente conocida por la elaboración de brandis de una calidad excepcional (denominados localmente Divin), envejecidos en barricas de roble. Visitar sus salas de producción, en una atmósfera que evoca la era soviética, y catar sus destilados nos permite conocer de cerca un pilar de la economía y la cultura de este país tan singular.
El maridaje perfecto: Hospitalidad y gastronomía rural
En Moldavia, una copa nunca se sirve sola; el vino y los destilados forman parte del ritual de bienvenida. A lo largo de la ruta, las degustaciones y los almuerzos tradicionales se convierten en el mejor escaparate de la cocina casera.

Durante las paradas de nuestra ruta en pueblos como Butuceni o la comunidad de viejos creyentes en Pocrovca, tendremos la oportunidad de saborear los platos típicos del país que hacen un maridaje perfecto con la bebida local:
- Las tradicionales Plăcinte, deliciosos pasteles de hojaldre que pueden ir rellenos de queso rústico, patata o calabaza.
- La Mămăligă, una base de harina de maíz que acompaña los guisos tradicionales.
Nuestro viaje a Moldavia
✔️ Salidas 4, 18 jul | 1, 15 ago | 19 sep | 4 oct 2026
✔️ Precio a partir de 1360€

Si quieres descubrir más sobre este fascinante país, su historia, la región de Transnistria y todo lo que puedes ver durante un viaje, haz clic aquí y consulta nuestra guía completa sobre Moldavia.