Cuando pensamos en los grandes destinos vinícolas, pensamos en la Toscana, Burdeos o La Rioja. Sin embargo, en el extremo oriental de Europa, un país ostenta el récord de poseer las bodegas subterráneas más grandes del mundo.
Moldavia, un destino donde el vino no es solo una industria, sino el hilo conductor de su historia, su cultura y su hospitalidad.